Social Icons

twitterfacebookgoogle pluslinkedinrss feedemail

Featured Posts

Psicoterapia de Niños

Psicología clínica infanto-juvenil contemporánea,

Psicoterapia Clínica y Oncológica

Las enfermedades crónicas como la diabetes e hipertensión y los pacienes con cáncer, tienen como parte de su enfermedad manifestaciones psicológicas de diversa índole

Orientación Vocacional

La difícil etapa de la adolescencia va acompañada de la toma de decisiones que afectarán el futuro de nuestros hijos. Contamos con tests preparatorios para enfretar el gran reto de la universidad.

Terapia de Pareja

La base de la sociedad es la familia, y las columnas que la sostienen, la pareja. Distintos enfoques psicológicos para resolver los problemas más comunes de la convivencia diaria.

Evaluación Empresarial

El mundo competitivo de hoy obliga a las empresas a contar con personal calificado y de gran nivel. Nosotros lo asesoramos en mejorar la calidad de su empresa.

Cómo reconocer a potenciales agresores y cómo ser inmune a ellos

Lady abre el armario y ve la blusa que le gusta, pero elige otra; ella solía maquillarse, pero dejó de hacerlo. Sus cambios en gustos y preferencias llegaron al sexto mes de convivencia con su pareja de la adolescencia. Sus amigos temen que el control al que se ha sometido, pronto termine en agresión, creen que de eso solo hay un paso. No se equivocan.


A veces la violencia se pinta de amor y es bueno advertirlo a tiempo. Un potencial agresor se va a controlar en la primera etapa del enamoramiento, pero hay rasgos que lo delatan, señala el psicoterapeuta José Baldeón.

1. Su personalidad narcisista. "Busca que todo le complazca, porque si no logra lo que quiere, se frustra y va a agredir. Detrás de toda agresión hay frustración y poca tolerancia". 

2. Es muy irritable. "Tiene tendencia a irritarse de todo y desproporcionadamente, eso tiene que ver con historias de su vida pasada. Por ejemplo, si ha sido maltratado injustamente y tiene rabia contenida, cuando es adulto busca un pretexto para explotar". 

3. Es manipulador y explotador. "Es un experto en voltear el pastel y hacer sentir culpable a su pareja. Siempre exigiendo y pidiendo más, pero entrega poco o nada". 


También existen algunas actitudes que a primera vista no se interpretan como violentas, pero que sí tienen un impacto emocional. "Van a aislar a la pareja de su entorno social, es decir, de su familia y amigos cercanos", explica la psicóloga de la Clínica Internacional Liliana Tuñoque.

Frases como: "mejor quédate conmigo, no salgas, prefieres a tus amigos a estar conmigo, a qué hora vas a llegar, tienes que regresar temprano, estás gorda, como vas a salir vestida así, pareces payaso con ese maquillaje", son comentarios que puedan coaccionar a la víctima, hacerla dudar de sí misma, dañar su autoestima.

"Un potencial agresor ataca a una mujer emocionalmente inestable, con carencia afectiva, proveniente de un hogar disfuncional, habida de recibir cariño pese a los maltratos. Una relación patológica es de a dos", señala la especialista. 

La víctima siempre tiene una vulnerabilidad. "Una persona en la medida que se valore y respete a sí misma, va a invitar que el otro la respete y valore. Debe aprender a rescatar su dignidad y sanar su autoestima"

Hay que aprender a reconocer las señales de alerta. "Una persona enamorada tiene que hacerlo no solo con el corazón sino también con la cabeza, debe ser un amor inteligente", concluye.

La terapia psicológica es necesaria para la víctima y el agresor


Los casos de feminicidios junto con los de agresión física y psicológica han incrementado en los últimos años. Al punto que nuestro país se ha convertido en el sétimo en Latinoamérica donde ocurren más delitos contra la mujer.

Recordemos que un caso de violencia presenta dos componentes: el agresor y la víctima. Para ambos la terapia psicológica es necesaria; en el caso de los perpetradores, el objetivo es reeducarlos. La psicóloga Liliana Tuñoque explica que las sesiones individuales trabajan con el problema de raíz: la agresividad.

“Yo creo que sí pueden cambiar siempre y cuando estén en una terapia psicológica. Básicamente es una terapia individual en la que se trabaja el autocontrol y el afán de violencia”, comenta.

La agresión no solo implica la violencia física, sino también los insultos y ataques psicológicos. Su raíz puede tener una carga social, vinculada a conductas aprendidas durante la infancia, además de problemas de personalidad. Si bien la terapia ayuda a controlar esas actitudes, queda latente para siempre.

“Sí se puede curar bajo un tratamiento psicológico, pero no al 100%, porque siempre va a quedar algo en ellos, que está dormido y que en algún momento va a surgir frente a una situación externa, que ‘avale’ o ‘justifique’ esa reacción, pero en el fondo nada justifica una agresión”, agrega Tuñoque.

Para los agresores, la violencia hacia otras personas puede ser algo “normal”. Identificar las señales de alerta en los niños es clave. La baja tolerancia a la frustración es una de las más resaltantes ante futuras actitudes violentas.

“Hay que ver de donde proviene esa agresividad. Lamentablemente en estos casos vienen desde la niñez, desde la infancia. Puede tratarse también de niños que han sido maltratados, que han sido agredidos”, sostiene.

De acuerdo al Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público, el 78.3% de los crímenes contra la pareja ocurridos entre los años 2009 y 2015 fueron motivados, principalmente, por los celos.


La especialista comenta que sentimientos de miedo, angustia y culpa retenidos, así como baja autoestima, condicionan a las personas hacia la inseguridad, llevándolas hacia un camino de violencia.

“La sobreprotección y control excesivo de los padres sobre sus hijos, generan dependencia en ellos y cuando estos se vuelvan adultos buscarán a alguien que parece protector al principio, pero termina siendo solo un abusador más”, finaliza.
Los primeros días de noviembre las calles de Lima parecen vivir en un domingo perpetuo. La población, en general, aprovecha el feriado largo para visitar otros lugares del Perú. Y esta motivación por romper la rutina es positiva desde la psicología.

El viaje para una persona es “el desajuste de todos sus sentidos”, señala el filósofo francés Michel Onfray en su libro “Teoría del viaje. Poética de la geografía”. Está comprobado que el experimentar una realidad distinta a la que uno está habituado ayuda a construir una persona más madura consigo misma y con los demás.

RPP Noticias conversó con la psicoterapeuta Liliana Tuñoque, de la Clínica Internacional, quien señala que el viajar es todo un desafío mental para el ser humano porque rompe con la realidad habitual que lo rodea. Ya sea solo, o acompañado, el desplazarse por zonas desconocidas nos pone a prueba.


BENEFICIOS DEL VIAJE
El reto de viajar hace descubrir a la persona destrezas, miedos y actitudes que jamás pensó tener o, mejor dicho, ocultar. La psicoterapeuta explica que entre los beneficios que se encuentran al viajar ─a otro país u otra ciudad─ son la baja del estrés y la ansiedad porque en un viaje no se vive al ritmo de un horario laboral, sino emocional. Cada hora no se vive por un resultado productivo, sino por una emoción humana.

El hecho de sentir emociones que se desprenden de experiencias jamás vividas “humaniza”, dice Tuñoque. Si bien es necesario tener una agenda de viaje, no es recomendable tener todo cuadriculado sino se vuelve un trabajo más. La sensación de bienestar debe ser natural, no producto de una fórmula.


Noticia relacionada

La empatía es el sentimiento que nos mueve a ayudar a otros
Los primeros días de noviembre las calles de Lima parecen vivir en un domingo perpetuo. La población, en general, aprovecha el feriado largo para visitar otros lugares del Perú. Y esta motivación por romper la rutina es positiva desde la psicología.

El viaje para una persona es “el desajuste de todos sus sentidos”, señala el filósofo francés Michel Onfray en su libro “Teoría del viaje. Poética de la geografía”. Está comprobado que el experimentar una realidad distinta a la que uno está habituado ayuda a construir una persona más madura consigo misma y con los demás.

RPP Noticias conversó con la psicoterapeuta Liliana Tuñoque, de la Clínica Internacional, quien señala que el viajar es todo un desafío mental para el ser humano porque rompe con la realidad habitual que lo rodea. Ya sea solo, o acompañado, el desplazarse por zonas desconocidas nos pone a prueba.

BENEFICIOS DEL VIAJE
El reto de viajar hace descubrir a la persona destrezas, miedos y actitudes que jamás pensó tener o, mejor dicho, ocultar. La psicoterapeuta explica que entre los beneficios que se encuentran al viajar ─a otro país u otra ciudad─ son la baja del estrés y la ansiedad porque en un viaje no se vive al ritmo de un horario laboral, sino emocional. Cada hora no se vive por un resultado productivo, sino por una emoción humana.

El hecho de sentir emociones que se desprenden de experiencias jamás vividas “humaniza”, dice Tuñoque. Si bien es necesario tener una agenda de viaje, no es recomendable tener todo cuadriculado sino se vuelve un trabajo más. La sensación de bienestar debe ser natural, no producto de una fórmula.

El comienzo de un viaje es una apertura a varias posibilidades de aprendizajes.
El comienzo de un viaje es una apertura a varias posibilidades de aprendizajes.
La necesidad de ser viajero y no un turista
El filósofo Michel Onfray sostiene la diferencia entre un viajero y un turista. Mientras que el primero vive el viaje con la inocencia de un niño; el segundo observa la nueva realidad con muchas expectativas. Como un consumidor que compra un producto y espera que funcione. Ese tipo de pensamiento no ayuda a la persona a formarse, se señala en el texto.

Liliana Tuñoque agrega que debido a las vivencias novedosas y el contacto con personas extrañas durante un viaje, la persona ejercita su empatía y se encuentra en aprendizaje constante. Lo que al final de cuentas le otorga mayor seguridad.

Lo importante del viaje, ya sea por necesidad o por recreación, está tan presente en el ser humano que incluso una investigación científica (publicada en la revista Evolution and Human Behaviour) afirma haber descubierto una condición genética en las personas por los viajes.

El gen se llama DRD4 7r, pero es más conocido como el “gen viajero” y predispone al individuo hacia una personalidad en búsqueda de la novedad y la hiperactividad. Según el estudio citado, 20% de la población mundial la tiene. Un detalle de la investigación es que la presencia de este gen sería mayor en poblaciones con historias marcadas por la migración.


Una investigación publicada en The Journal of Positive Psychology señala que incluso la importancia del viaje ya ha sido internalizada en las nuevas generaciones por encima de la compra excesiva de mercancías.

La secuencia psicológica que se descubrió en dicha investigación fue que la estabilidad emocional es igual a los valores no materialistas, los cuales predijeron una preferencia por “compras de experiencias”. Esto lleva a una mayor satisfacción psicológica de las necesidades y, en última instancia, un mayor bienestar subjetivo.

Hasta la historia da la razón a los limeños al momento del viaje durante el feriado largo del 1 de noviembre. Una fecha igual en 1520, el navegante portugués Fernando Magallanes cruzó por el estrecho sur de América, ahora conocido como Estrecho de Magallanes.

Así como el viajero portugués perteneció al equipo que le dio la primera vuelta al mundo, el viaje ayuda al individuo a darle la vuelta a su personalidad.

La felicidad es la clave para vivir más

Ser feliz es uno de los principales anhelos del ser humano. Muchos lo vinculan a no tener dificultades económicas o lograr éxito profesional, pero esta capacidad va mucho más allá: es un estado de grata satisfacción espiritual y física durante la vida. Además, sus efectos positivos en nuestra salud física y mental resultan vitales.



La psicóloga Liliana Tuñoque explica que la felicidad no solo nos ofrece un bienestar mayor, sino también aumenta nuestra autoestima, además de reducir la ansiedad, el estrés y bajar los niveles de presión arterial.

Vive más. Un estudio de la Universidad de California concluye que las personas felices viven 5 años más, dependiendo también de otros factores como la edad, el ejercicio físico y los malos hábitos.

“Ser feliz incrementa la esperanza de vida porque se ven mejorados los hábitos saludables como la alimentación adecuada o el ejercicio físico”, comenta Tuñoque.


La felicidad está compuesta de pequeñas alegrías durante la vida
Menor presión arterial. De acuerdo con un estudio publicado en la revista International Journal of Psychophysiology, una persona feliz tiene menor presión arterial que las que no.

“Esto favorecería a controlar los índices de riesgo coronarios, como ataques cardiovasculares. Es decir, ser feliz cuida su corazón”, comenta el cardiólogo Manuel Cuadra.

Bajo nivel de estrés. La felicidad reduce la depresión y los niveles de estrés, no solo de nosotros, sino de también de los que nos rodean.

La depresión es una carga que somete a nuestro país y al mundo: al año, más de 1 millón 700 mil peruanos presentan síntomas depresivos, según estadísticas del Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado- Hideyo Noguchi. De acuerdo con las cifras, una de cada 20 personas mayores de 15 años se deprime cada año.

Tuñoque afirma que estar triste incrementa el riesgo de tener otras enfermedades como demencia, problemas del corazón y cáncer.

Aumento de autoestima. Además de los beneficios en la salud física, la salud emocional y mental se favorecen con la felicidad. Compartiendo esa felicidad también hace que nuestra autoestima se vea fortalecida, lo que nos otorga un sentimiento de felicidad.

Investigadores estadounidenses de National Institutes of Health sostienen que las personas acostumbradas a la caridad producen más endorfinas, lo que prolonga la sensación de satisfacción.

¿Miedo al futuro? Así se vive en la salud mental de los adolescentes el último año escolar

Para miles de estudiantes este año puede ser sinónimo de temor e incertidumbre porque aún no saben qué hacer luego terminar la época escolar. El apoyo de padres es imprescindible.

Los niños sometidos a estrés y con padres ausentes sufren daños en su arquitectura cerebral
La vuelta a clases es un desafío para los padres de familia por los enormes gastos en útiles, sin embargo, los adolescentes también padecen sus consecuencias al vivir su último año escolar. Lo que ocasiona el estrés es el futuro incierto por la falta de un proyecto de vida.

La psicóloga y psicoterapeuta de la Clínica Internacional Liliana Tuñoque afirma que luego de haber finalizado una etapa de 11 años bajo una estructura social y física a la que se acostumbró la niña o el niño lo que viene luego se vuelve un misterio.

“Durante el último año escolar se siente miedo e inseguridad hacia el futuro. Algunos tienen decidido qué carrera seguir, pero no todos”, precisó Tuñoque.

Dentro de los tantos temores que puede tener los niños que finalizan la época escolar está la presión por “ingresar” a una institución de estudios superiores como la Universidad o algo por el estilo. El estrés es el principal trastorno que origina. Sin embargo, no todo es negativo, agregó la experta, porque esta dificultad puede ser una oportunidad para enseñar al menor superar momentos de crisis.

“La vida tiene picos de inseguridad emocional por lo que vendrá. Se teme tomar decisiones equivocadas. Ahí los padres deben acompañar a los menores para darles seguridad emocional, sino el problema puede agravarse”, alertó Tuñoque.

El estrés puede producir otras enfermedadesEn caso el adolescente se encuentre abandonado y se estrese aún más por su futuro, el cuerpo puede empezar a reaccionar y el estrés mental se somatiza, es decir, produce enfermedades físicas en el cuerpo.

Entre los daños principales encontramos la gastritis, los dolores de cabeza, la sobresudoración, entre otros. Para evitar estas situaciones los padres deben dejar de presionar o sobrecargar de responsabilidades a los menores.

“Todo debe ir a su tiempo. Cada menor tiene una forma de tomar decisiones, de acuerdo con su personalidad”, dijo Tuñoque.

Abandono y temor: así impacta el primer día de clases en los niños que comienzan la vida escolar


Quién no recuerda su primer día de escuela? Sea como padre, madre, hermano o como cualquier familiar o amigo, de alguna manera u otra hemos presenciado o protagonizado esa tensión del primer día en que se desató un nudo de lloriqueos, gritos e impotencia por parte de los niños, e incluso, algunos padres.

La primera emoción que se siente en ese tipo de escenarios es el temor o el miedo a la separación. El abandono de los padres acecha la psique de los niños porque los expulsa de su zona de confort y les transmite inseguridad en un espacio en que jamás han estado, explicó a RPP Noticias, la psicóloga Liliana Tuñoque de la Clínica Internacional.

“Este problema se agudiza cuando son hijos únicos porque les falta herramientas para socializar. Ahora será uno más en un grupo, cuando en casa todo gira alrededor de él”, sostuvo Tuñoque.

La psiquiatra de niños y adolescentes de la clínica Anglo Americana, Carla Cortez, agregó que el estrés que origina el primer día de clases para los niños puede perjudicar su desempeño escolar al no poder concentrarse en los conocimientos.

¿Qué hacer para evitar este tipo de situaciones?
“Los padres deben conversar profundamente con sus hijos y evitar llegar tarde a recogerlos para que no se asusten”, señaló en primer lugar la psicóloga Tuñoque. Los padres deben procurar siempre estar presentes al dejarlos y recogerlos a los menores.

Entre los puntos que deben conversar los padres de manera periódica con los niños que recién comiencen la vida escolar, están comentarles que una nueva escuela puede significar una buena oportunidad para que se muestre tal como es y con total libertad. Incluso, los padres podrían preguntar por carreras extracurriculares para los menores. Este tipo de actividades los motivan a socializar y formar comunidad.

Los padres y familiares también pueden resaltar los puntos positivos de la escuela para el niño. Se pueden mencionar las canchas deportivas grandes, la biblioteca escolar, entre otros detalles. El acompañamiento de los padres ayudará a los menores a sobrellevar de manera sencilla y natural un período de aprendizaje que durará 10 años en promedio.

Referencia: https://bit.ly/2HxTPl1

Perder a un hijo: cuando el duelo se convierte en un problema de salud



Nadie está preparado para perder un hijo. Esta es una frase que Úrsula Barboza conoce bien. Cuando su hijo de 4 años murió, su dolor se transformó en apoyo a otras personas que han vivido la misma situación. Hace 6 años, ella fundó Thaniyay (“sanarse”, en quechua), un grupo de apoyo a padres que han perdido a sus hijos.

“Yo quería compañeros en este camino, quería estar con otras personas que me digan que sí iba a volver a ser feliz, que sí iba a poder seguir viviendo. Cuando estás con otras personas que han pasado por lo mismo que tú, sientes que hablas el mismo idioma”, comenta.

El caso de Úrsula nos lleva a reflexionar sobre lo difícil que es vivir un proceso de duelo, más cuando de perder a un hijo se trata.

En los últimos días, el asesinato de la menor de 11 años de iniciales M.G.V.R. ha llevado a cuestionar qué tan difícil es recuperarse después de una pérdida. La psicóloga Liliana Tuñoque comenta la asesoría de especialistas puede ayudar a tener un proceso de duelo saludable.

“Va a depender mucho del contexto familiar y la manera en cómo se ha dado la pérdida de este ser querido”, comenta.

Sigmund Freud explicaba que la pérdida de un hijo resulta un concepto inconcebible porque “es una ruptura abrupta del yo y de nuestra continuidad generacional”. Aquí toma sentido la sabiduría popular que comenta que los hijos deben ser quienes entierren a sus padres y no viceversa.

Noticia relacionada

El duelo es un proceso emocional, el luto es más una construcción social
Nadie está preparado para perder un hijo. Esta es una frase que Úrsula Barboza conoce bien. Cuando su hijo de 4 años murió, su dolor se transformó en apoyo a otras personas que han vivido la misma situación. Hace 6 años, ella fundó Thaniyay (“sanarse”, en quechua), un grupo de apoyo a padres que han perdido a sus hijos.

“Yo quería compañeros en este camino, quería estar con otras personas que me digan que sí iba a volver a ser feliz, que sí iba a poder seguir viviendo. Cuando estás con otras personas que han pasado por lo mismo que tú, sientes que hablas el mismo idioma”, comenta.

El caso de Úrsula nos lleva a reflexionar sobre lo difícil que es vivir un proceso de duelo, más cuando de perder a un hijo se trata.

En los últimos días, el asesinato de la menor de 11 años de iniciales M.G.V.R. ha llevado a cuestionar qué tan difícil es recuperarse después de una pérdida. La psicóloga Liliana Tuñoque comenta la asesoría de especialistas puede ayudar a tener un proceso de duelo saludable.

“Va a depender mucho del contexto familiar y la manera en cómo se ha dado la pérdida de este ser querido”, comenta.

Para la psicóloga clínica Maribel Briceño, la pérdida es difícil de superar y casi imposible de olvidar por completo.
Para la psicóloga clínica Maribel Briceño, la pérdida es difícil de superar y casi imposible de olvidar por completo. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Getty Images
Para la psicóloga clínica Maribel Briceño, la pérdida es difícil de superar y casi imposible de olvidar por completo.

“Creo yo que queda siempre como un proceso tras la muerte de un hijo, uno se resigna quizás, uno aprende a vivir con ello, pero no podría decir que se supera totalmente”, explica.

Sigmund Freud explicaba que la pérdida de un hijo resulta un concepto inconcebible porque “es una ruptura abrupta del yo y de nuestra continuidad generacional”. Aquí toma sentido la sabiduría popular que comenta que los hijos deben ser quienes entierren a sus padres y no viceversa.

Briceño comenta que el sentimiento de angustia y su posterior camino hacia cuadros severos de depresión están relacionados a un futuro trunco.

El psiquiatra Humberto Castillo explica que vivir el duelo resulta positivo para la recuperación, a largo plazo, de los deudos. Sin embargo, no es así cuando se manifiestan signos depresivos y de tristeza profunda. “Cada día, cada semana, este sentimiento de culpa, este dolor, cada vez va disminuyendo poco a poco y va apareciendo la resignación. Cuando el proceso se trunca en algún momento, ya estamos en un duelo patológico”, afirma.

El psicoterapeuta José Baldeón sugiere algunos rituales terapéuticos de despedida: “Una carta, otra ceremonia, el reunir las cosas del fallecido, es un despido más racional, porque el primer despido fue muy emocional”

"Cuando uno toma consciencia de que lo que perdió es una persona, por más que haya sido muy importante; va a haber una reparación que puede ser más rápida o a veces más lenta, dependiendo de la personalidad”.
El profesional agregó que la depresión sí se puede tratar con psicoterapias y psicofármacos; pero también es necesario que se elabore correctamente el proceso de duelo para luego reacomodarse a la nueva vida.

Ya dice la frase: Abrazar el dolor, es decir, no reprimirlo ni negarlo, es avanzar en el difícil camino del duelo.

Enlace: https://goo.gl/Vt5HqB
 

Usted ocupa el número