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La felicidad es la clave para vivir más

Ser feliz es uno de los principales anhelos del ser humano. Muchos lo vinculan a no tener dificultades económicas o lograr éxito profesional, pero esta capacidad va mucho más allá: es un estado de grata satisfacción espiritual y física durante la vida. Además, sus efectos positivos en nuestra salud física y mental resultan vitales.



La psicóloga Liliana Tuñoque explica que la felicidad no solo nos ofrece un bienestar mayor, sino también aumenta nuestra autoestima, además de reducir la ansiedad, el estrés y bajar los niveles de presión arterial.

Vive más. Un estudio de la Universidad de California concluye que las personas felices viven 5 años más, dependiendo también de otros factores como la edad, el ejercicio físico y los malos hábitos.

“Ser feliz incrementa la esperanza de vida porque se ven mejorados los hábitos saludables como la alimentación adecuada o el ejercicio físico”, comenta Tuñoque.


La felicidad está compuesta de pequeñas alegrías durante la vida
Menor presión arterial. De acuerdo con un estudio publicado en la revista International Journal of Psychophysiology, una persona feliz tiene menor presión arterial que las que no.

“Esto favorecería a controlar los índices de riesgo coronarios, como ataques cardiovasculares. Es decir, ser feliz cuida su corazón”, comenta el cardiólogo Manuel Cuadra.

Bajo nivel de estrés. La felicidad reduce la depresión y los niveles de estrés, no solo de nosotros, sino de también de los que nos rodean.

La depresión es una carga que somete a nuestro país y al mundo: al año, más de 1 millón 700 mil peruanos presentan síntomas depresivos, según estadísticas del Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado- Hideyo Noguchi. De acuerdo con las cifras, una de cada 20 personas mayores de 15 años se deprime cada año.

Tuñoque afirma que estar triste incrementa el riesgo de tener otras enfermedades como demencia, problemas del corazón y cáncer.

Aumento de autoestima. Además de los beneficios en la salud física, la salud emocional y mental se favorecen con la felicidad. Compartiendo esa felicidad también hace que nuestra autoestima se vea fortalecida, lo que nos otorga un sentimiento de felicidad.

Investigadores estadounidenses de National Institutes of Health sostienen que las personas acostumbradas a la caridad producen más endorfinas, lo que prolonga la sensación de satisfacción.

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