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¿Qué hacer cuando la mascota es un problema?


La mascota suele llegar a casa con ilusión. Entre mimos y apapachos, se convierte en un miembro más de la familia. En algunos casos, sin embargo, la mascota se transforma en un ser odiado. La razón: su incorregible comportamiento. Macetas rotas, fluidos en la alfombra, almohadas mordidas y otros problemas hacen perder la paciencia. “Lo primero que uno debe preguntarse, antes de echarle la culpa al animalito, es qué ha hecho la familia para que eso no ocurra”, sostiene Liliana Tuñoque, psicóloga de la Clínica Internacional. “Si la mascota hace y deshace en la casa, es culpa de las personas que se lo permiten”, agrega.
En tal sentido, la familia debe buscar una solución conjunta para resolver la situación, ya que tomar decisiones impulsivas y unilatelares podría causar conflictos más serios. Hay que pensar en los niños pues ellos suelen ser los más afectados. “Si un niño llega a casa y descubre que los papás se han desecho de su mascota, además de ponerse triste, puede desarrollar sentimientos de culpa”, apunta Tuñoque. Lo aconsejable es guardar la mesura, analizar todas las opciones y decidir.

Preparados y tranquilos


La tecnología actual no permite detectar un sismo con anticipación, así que la única manera de enfrentarlo consiste en prevenir. Al respecto, Liliana Tuñoque, psicóloga de la Clínica Internacional, recomienda que, mediante un lenguaje simple y lúdico, los adultos expliquen a sus hijos por qué ocurre esta clase de fenómeno y cómo se debe actuar durante el mismo. “El adulto debe transmitir seguridad. Si el niño nos ve nerviosos, también se pondrá nervioso. Somos los referentes y debemos ser ecuánimes. Nada mejor que el ejemplo. En cambio, hay papás que salen corriendo durante el temblor y se olvidan de los pequeños”, apunta Tuñoque.
Asimismo, hay que evitar los insultos, gritos y humillaciones. Burlarse o llamar cobarde a un niño que se asusta representa un terrible golpe para su autoestima. “Al contrario, el niño debe sentirse apoyado y protegido por sus padres. Por eso, también es muy importante que cuente cómo se sintió durante el incidente. Eso ayuda a aliviar la angustia ya que muchos niños se quedan asustados, no quieren dormir solos o se empiezan a orinar en el cama”, dice la especialista

Enamoramiento enla niñez. ¿Es real?


“¡Tengo novia!”. Si su hijo adolescente se lo dice algún día, usted sabrá que tarde o temprano tenía que llegar. Pero, ¿qué tal si quien le cuenta esa novedad es su hijo de 7 años? ¿Está bien? “El enamoramiento en la niñez es una ilusión pasajera”, señala Liliana Tuñoque, psicóloga de la Clínica Internacional y Urología Peruana. “Muchas veces, los niños imitan conductas que ven en los hermanos mayores o en los medios de comunicación. O, incluso, quieren copiar a sus amiguitos, ya sea como una forma lúdica para expresarse o, simplemente, para llamar la atención”, agrega la especialista.
Si todo queda como una manifestación traviesa y juguetona, no hay por qué darle mayor importancia. Pero tampoco hay que estimularlo ni decirle “uy, ya tienes novia” o “regálale esto”. Eso solo despertará situaciones que aún no le toca vivir. “Es un problema si el niño cree que está enamorado de verdad. ¿Qué tal si se ‘enamora’ de alguien y es rechazado? Ese choque con la realidad puede hacerle mucho daño”, afirma Tuñoque. En tal sentido, lo recomendable es que los padres sepan manejar la situación y poner límites para evitar que sus hijos tengan confusiones que todavía no les toca experimentar. Que el amor –con sus virtudes y complicaciones– llegue después.
 

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