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¿Qué hacer cuando la mascota es un problema?


La mascota suele llegar a casa con ilusión. Entre mimos y apapachos, se convierte en un miembro más de la familia. En algunos casos, sin embargo, la mascota se transforma en un ser odiado. La razón: su incorregible comportamiento. Macetas rotas, fluidos en la alfombra, almohadas mordidas y otros problemas hacen perder la paciencia. “Lo primero que uno debe preguntarse, antes de echarle la culpa al animalito, es qué ha hecho la familia para que eso no ocurra”, sostiene Liliana Tuñoque, psicóloga de la Clínica Internacional. “Si la mascota hace y deshace en la casa, es culpa de las personas que se lo permiten”, agrega.
En tal sentido, la familia debe buscar una solución conjunta para resolver la situación, ya que tomar decisiones impulsivas y unilatelares podría causar conflictos más serios. Hay que pensar en los niños pues ellos suelen ser los más afectados. “Si un niño llega a casa y descubre que los papás se han desecho de su mascota, además de ponerse triste, puede desarrollar sentimientos de culpa”, apunta Tuñoque. Lo aconsejable es guardar la mesura, analizar todas las opciones y decidir.

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¿Si tengo Deja vú, estoy teniendo problemas mentales?

“Eso ya lo viví” o “ya estuve aquí antes”, es una de las frases que escuchamos cuando sentimos estar en una situación que ya has vivido, aunque estés en un sitio nuevo y con gente nueva. Esta sensación que quizás te es conocida, es Deja vú. Pero, ante esta sensación muchos se han sentido extraños y hasta han pensado que tienen problemas mentales, ¿será cierto? Ante esta situación, la Dra. Liliana Tuñoque, psicoterapeuta y psicóloga de Clínica Internacional nos explica todo lo relacionado al Deja vú. ¡Atenta y toma nota! El Deja Vu es una condición mental donde se tiene la sensación de que una situación determinada ya lo hemos vivido con anterioridad, aunque en realidad sea una situación totalmente nueva para nosotros. Siga el enlace al artículo completo dando CLICK AQUI

La terapia psicológica es necesaria para la víctima y el agresor

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La tecnología actual no permite detectar un sismo con anticipación, así que la única manera de enfrentarlo consiste en prevenir. Al respecto, Liliana Tuñoque, psicóloga de la Clínica Internacional, recomienda que, mediante un lenguaje simple y lúdico, los adultos expliquen a sus hijos por qué ocurre esta clase de fenómeno y cómo se debe actuar durante el mismo. “El adulto debe transmitir seguridad. Si el niño nos ve nerviosos, también se pondrá nervioso. Somos los referentes y debemos ser ecuánimes. Nada mejor que el ejemplo. En cambio, hay papás que salen corriendo durante el temblor y se olvidan de los pequeños”, apunta Tuñoque. Asimismo, hay que evitar los insultos, gritos y humillaciones. Burlarse o llamar cobarde a un niño que se asusta representa un terrible golpe para su autoestima. “Al contrario, el niño debe sentirse apoyado y protegido por sus padres. Por eso, también es muy importante que cuente cómo se sintió durante el incidente. Eso ayuda a aliviar la...